El consentimiento informado en medicina estética no es un formulario que el paciente firma en recepción. Es un proceso de información, previo al tratamiento, que la Ley 41/2002 de autonomía del paciente exige por escrito para los procedimientos invasivos y para los que suponen riesgos de repercusión negativa sobre la salud. Las infiltraciones de toxina botulínica, los rellenos, los hilos, los peelings medios y profundos o el láser entran de lleno en esa categoría. Esta guía repasa qué debe contener el documento, cómo informar para que el consentimiento sea válido y qué errores aparecen una y otra vez en las reclamaciones.
Qué dice la ley
La Ley 41/2002 establece que el consentimiento será verbal por regla general, pero se prestará por escrito en intervenciones quirúrgicas, procedimientos diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, en procedimientos que supongan riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente. La información debe ser verdadera, comprensible y adecuada a sus necesidades, y tiene que incluir la finalidad y naturaleza de la intervención, sus riesgos y sus consecuencias. En medicina estética, donde el tratamiento no responde a una necesidad terapéutica, los tribunales exigen un nivel de información más exhaustivo, incluyendo riesgos poco frecuentes.
Qué debe contener el documento
- Identificación del centro (con su número de registro sanitario), del médico responsable y del paciente.
- Descripción del tratamiento en lenguaje comprensible: qué se hace, con qué producto o dispositivo, en qué zona.
- Objetivo esperado y límites: lo que el tratamiento puede y no puede conseguir, y que el resultado no está garantizado.
- Riesgos frecuentes (hematoma, edema, dolor, asimetría transitoria) y riesgos graves aunque infrecuentes (oclusión vascular, necrosis, ceguera en rellenos; ptosis en toxina; infección; reacciones de hipersensibilidad; nódulos).
- Alternativas, incluida la de no tratarse.
- Contraindicaciones y declaración del paciente sobre antecedentes, alergias, medicación, embarazo o lactancia.
- Cuidados previos y posteriores, y signos de alarma con instrucciones de contacto urgente.
- Producto utilizado: nombre, lote y cantidad, anotados tras el tratamiento.
- Autorización para fotografías clínicas y, por separado, para su uso con fines docentes o publicitarios.
- Coste del tratamiento y de posibles retoques.
- Derecho a revocar el consentimiento en cualquier momento.
- Fecha y firma del paciente y del médico, con copia entregada al paciente.
Un documento por tratamiento, no uno genérico
Un consentimiento «para tratamientos de medicina estética» que sirve para todo no informa de nada. Prepara un modelo específico para toxina botulínica, otro para rellenos de ácido hialurónico, otro para hilos tensores, otro para bioestimuladores, otro para cada tecnología. Cada uno con sus riesgos concretos. Cuando combines tratamientos en una misma sesión, firma los documentos de cada uno.
Cómo informar para que el consentimiento sea válido
- Con antelación suficiente. El paciente debe poder leer, preguntar y pensar. Entregar el documento en la primera consulta y firmarlo el día del tratamiento es una buena práctica.
- Oralmente, además de por escrito. Anota en la historia clínica que se informó verbalmente y de qué.
- En un idioma que el paciente entienda; si no es así, con intérprete o con un documento traducido.
- Sin presiones comerciales en el mismo acto: evita que la firma coincida con una oferta con fecha de caducidad.
- Comprobando la capacidad del paciente. En menores y en personas con capacidad limitada, aplica las reglas de la ley sobre consentimiento por representación.
Errores habituales en reclamaciones
- Documento firmado sin fecha, sin identificación del médico o sin copia para el paciente.
- Riesgos graves omitidos por considerarlos «muy raros». La jurisprudencia en medicina satisfactiva exige informarlos.
- Producto y lote no registrados, lo que impide trazar el origen de una reacción.
- Fotografías sin autorización escrita, o autorización genérica usada para publicidad.
- Consentimiento firmado por una auxiliar o por recepción sin intervención del médico.
- Modelos descargados de internet, no adaptados al tratamiento ni al centro.
Historia clínica y conservación
El consentimiento forma parte de la historia clínica, que debe conservarse, como mínimo, durante los plazos que fija la legislación estatal y la de tu comunidad autónoma. Guárdalo junto a la anamnesis, la exploración, las fotografías y el registro del producto. Si trabajas en una consulta alquilada, deja por escrito quién custodia la documentación y en calidad de qué.
Modelos listos para usar
En Medars, el centro de descargas incluye modelos de consentimiento informado por tratamiento y otros documentos legales de consulta, disponibles para todos los miembros, también en la membresía Basic. Basic es gratis para siempre y se activa tras verificar tu colegiación, sin tarjeta. Solicita acceso o consulta qué incluye cada nivel en membresías.
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